martes, 6 de agosto de 2013

Metegol: Un picadito en la taquilla

Si te dicen que la dirigió Juan José Campanella, no dudás en ir al cine. Los antecedentes, por donde los mires, son alentadores. Porque no sólo hay que pensar en El Secreto de sus Ojos, la ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera en 2009, y una de mis favoritas no sólo por la historia en sí misma sino por lo que desnuda de un período de la historia nacional. Campanella dirigió capítulos de Law and Order, de Dr. House e incluso anoche fue galardonado con el Martín Fierro a mejor Director por El Hombre de tu Vida. Pero mi favorita indiscutible de este director es Vientos de Agua, serie que recomendé dos veces en este blog, acá y acá.
Pero no basta con conocer la trayectoria de un director par asegurar que un nuevo emprendimiento será de calidad. A mi parecer, Metegol podía ser un golazo -si vale la metáfora fácil- o un fiasco. Y es que pensar en una película de animación argentina exitosa no era tarea fácil. ¿Acaso alguien recuerda algún caso concreto sin googlear? Además, hay que tener en cuenta que la contienda invernal traía dos pesos pesados, muy esperados por niños y adultos. Metegol se enfrentó a dos gigantes: Monsters University de la dupla Disney-Pixar y mi Villano Favorito 2 de Universal. Sin embargo, como David contra Goliat, o más bien, como el equipo de Amadeo contra el equipo de Grosso, Metegol se plantó y fue la gran revelación del 2013 por su éxito y su amplia aceptación.


La película.
En Metegol se conjugan el argentinismo y la universalidad. Por un lado, muestra a un pueblo anónimo que defiende sus raíces, su patrimonio, su bar. Me fue inevitable recordar la película Luna de Avellaneda, en este sentido. Por otro lado, ciertas ideas futuristas y fantasiosas hacen que la historia sea un poco más desopilante, graciosa e impredecible. Metegol no abusa de la localía y eso es un punto a favor.
Los perfiles de los personajes están muy bien delimitados y son cómicos, pero sobre todo, entrañables. Metegol logra que el espectador los conozca, al punto de poder quizás predecir qué van a hacer o decir, pero también logra que se sorprenda por lo hilarantes que resultan en ciertas situaciones. Lo más importante de todo es que los espectadores se encariñan con ellos: con el Beto por ocurrente, con Liso porque se impone, con Loco por volado, con Capi por ser un gran líder, con Cordobés por ser gracioso aunque, a criterio de una co-terránea, le podrían haber dado mayor participación. Grosso, el villano, tiene una motivación que se vuelve su principal arma: un ego descomunal que crece, crece y crece hasta que estalla. Es ese mismo ego su gran defecto y la causa de su desgracia. 
A nivel técnico -no es que yo sepa algo de animación- la película no muestra fisuras para un espectador promedio, como yo, que sólo cuenta en su haber con un gusto desmedido por las películas de animación. Los detalles en las características físicas de los personajes y sus expresiones, la iluminación, los primeros planos, las cámaras lentas, todo es impecable. No se queda atrás la música -también cuentan los silencios- que acompaña cada momento y suma dramatismo, ternura, suspenso o comicidad.

Recomiendo firmemente esta historia basada en el cuento de Roberto Fontanarrosa llamado Memorias de un wing derecho, donde no falta el reconocimiento a los valores de la amistad y el trabajo en equipo.  Recomiendo firmemente que apoyemos el cine nacional y, sobre todo, apuestas tan jugadas como ésta. Recomiendo firmemente que nos dejemos llevar por la suspensión de la incredulidad y las carcajadas al ver esta película. Recomiendo firmemente que vayan a ver Metegol al cine, antes de que se cumpla su ciclo y sea demasiado tarde.

Update. Su director leyó este post y parece que le gustó.

2 comentarios:

Mario Altamirano dijo...

Qué grande Guada! Aún no la fui a ver pero con tu post me estás convenciendo de que lo haga rápido jeje

Saludos!!

Alquiler de impresoras dijo...

Excelente, me encanto.